miércoles, 21 de enero de 2009

En Toronto no hay Romero.

Uno de estos días el mundo se va a desplomar de tanto peso de injusticias.

Un beso tuyo, si un beso, con eso me bastaría.

Como es posible que nos idiotizen, si los pobres somo mayoría.

De tus labios un beso, de tu lengua un sello, de tu garganta un suspiro.

Propiedad privada. Se prohibe volar a los pajaros sin autorización. Cuidado con el aguila.

No quiero ser un sauce llorón, ni un cauce seco, quiero ser para usted un fresco revolcón, un ligero revoloteo, el agua turquesa que pasa por entre las piernas.

1 comentario:

HAIdeadas dijo...

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