martes, 10 de febrero de 2009

De trabajo, espantapajaros.


En ocasiones, te siento antes de escucharte
Erizas mi piel al abotonar mis poros
Ondeas la bandera de mi pelo
En exceso, me sacudes el polvo.

Empujas el murmullo de los árboles
Acompañas en su baile, a la campana solitaria
Te diviertes en las crestas de las olas,
de las cebadas, de los trigos, de los centenos

Portas silueta invisible, como un fantasma
Te revelas en tus obras, el humo te delata
Atravieso tu cuerpo y te sesgo
Para alcanzar el punto de, de la nada.

Ahora, aquí, en esta silla
Te oigo gemir, ahí fuera
Quieres entrar y gritas
Por las rendijas silvas.
Mas al final, como el agua,
siempre encuentras el camino,
ya estas aquí, conmigo.

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