miércoles, 4 de febrero de 2009

Once minutos de casualidades


Once minutos, hace once minutos que he conocido a Andrés Miranda, técnico comercial de 43 años, traje marrón y zapatos negros, que me ha dado su mano para presentarse y ofrecerse como consultor para la empresa donde trabajo, yo le he comentado que tendría que dirigirse a la central, que allí le atenderían gustosamente. Su sonrisa lasa y de displicencia, me ha dado la impresión que esta en la fase de abatimiento sin esperanza.

Hace dos veces once minutos me he tomado un cortado, con la única compañía de la máquina de café. Yo le meto dinero, ella me entrega el vaso, y sin palabras me lo bebo.

Hace tres veces once minutos pensé en las casualidades, como por ejemplo los hijos de padres chinos, tienen rasgos chinos, no es increíble, y además, no hay ningún caso que lo contradiga.

Hace cuatro veces once minutos me inventé una canción: “No te cojo por la pechera, por comerte mi cerezas, me has cogido con pereza, y en los labios esta cerveza”

Hace varios once minutos hice algo parecido al amor.

Once minutos de casualidades, mi cerebro de eso vive.

No hay comentarios: