lunes, 9 de febrero de 2009

Me late chocolate


Si quieres, no te confieso las veces que pienso en ti, y ni como me puse un contador de besos en la mano, de esos, que se insertan en las páginas web.

Desearía que me escucharas la historia del ojo que me salió en la boca. Allí arriba en el paladar, como en el palco de un teatro. Desde esa posición, puedo ver a través de los dientes, cuando abro la boca, el mundo exterior. Otras veces, cuando tu lengua se acerca al ojo y lo acaricias, me entra la risa.

Se que al final terminaré arando en la tierra surcos con mis dedos, jurando que nunca más, nunca más, me dejaré llevar por la ilusión.

¿Al final? que queda... La melancolía, me la comía. Bahhhh!, viva la muerte. No es eso lo que nos gustaría.

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